lunes, 4 de agosto de 2014

sábado, 14 de noviembre de 2009

Jugando Desnudo (III y última parte)

Entonces ya reposado en la cama, fue que aprisiono mi cuello, lo hizo víctima de besos y excesos, a partir de ese momento me hice adicto a ellos. En una reacción sorpresiva me aleje, quizá por dentro me parecía que esa cama era diferente a la mía, lo cual era bastante obvio, pero otras sensaciones corrían dentro mío. Intente asumir el control, por el que nunca había luchado, ya que yo solo seguí sus movimientos todo el tiempo. Su piel estaba tostada, ya de por si era mas oscura, lo que hacia que el contraste sea magnifico. (Frente a la cama había un espejo extremadamente grande, por años pasamos horas mirándonos en el. Mi vanidad estaba reflejada en el, mi soberbia y egoísmo, pero también estábamos reflejados nosotros, así diferentes y perfectos, la medida justa).
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Yo seguía sentado, hasta que advertí que era hora de empezar un nuevo juego. Le dije que se recostara, que se quedara inmóvil, y accedió. Me gustaba pasar la yema de los dedos por su cuerpo perfecto, oscuro y modelado. Le saque su ropa interior y se quedo inmóvil sosteniendo la sabana con algo de vergüenza mezclada con picardía. Luego se acostó boca abajo, y yo seguía con las manos recorriendo cada espacio, su piel erizada me daba ternura y encendía cosas que aun no puedo explicar. Su cuerpo estaba firme, era joven, estaba teñido de pequeños puntos que hacían que se encienda al solo apoyar mis labios hirviendo. Intente lamer su cuello lo cual resulto en risas de ambos, solo para volver a intentarlo y lograr un suspiro y que mordiera sus labios. Así jugamos por años, por noches, siestas y mañanas, jugamos ebrios, jugamos solos, jugamos riendo, jugamos desnudos, hasta que un día se canso de mis juegos.
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Me encantaba escuchar su respiración. Su piel era perfecta, sus alergias y momentos en los que se erizaba. Moría de ganas de que su cuerpo sea mío cada noche, de jugar al silencio cuando estábamos juntos, de resolver disputas entre sabanas.
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Su piel sigue siendo perfecta, lo mismo su alergia, aunque ya no se eriza conmigo. Muero de ganas por que su cuerpo sea mío alguna noche de estas, de jugar a estar en silencio, y ya no resolver disputas entre sabanas, sino originarlas en ellas.

viernes, 13 de noviembre de 2009

Jugando Desnudo (2da. parte)

Su presencia era imponente, su seguridad traspasaba su lado de la mesa y me llegaba como un choque. Éramos (y somos) demasiados diferentes, al punto de que aun no me siento a su altura, pero ese día fue terrible. Reíamos mucho, hablábamos de intereses, intentábamos buscar alguno común y me divertía mucho. La química era buena, a tal punto de llegar a besarnos en distintas oportunidades, me sentía pícaro, era un juego, era divertido estar ahí, me divertía su compañía, su forma de ser.
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Me invito a más besos, gustoso accedí…
La seguidilla de besos de un ambiente a otro solo me trae a la mente el sabor de sus besos, era dulce, eran besos seguros, de esos que se roban y te dejan un gusto que te electriza el cuerpo. Sabia usar las manos de perfecta manera, yo solo accedía al deseo de ellas. Las mías en cambio, algo toscas, intentaban reaccionar a sus movimientos pero ni el movimiento mas calculado antes de pasar por esa puerta, ni los concejos ni la preparación, valían en ese momento.
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Me senté sobre la cama lentamente sin dejar que mis labios se alejaran de los suyos en ningún momento, lo cual por segundos era motivo de risas. Rodee su cuello con mis manos para no dejar que escapara, como si habría alguna forma de escapar. En un instante sus manos estaban en mi cintura y las mías en la suya, para cuando reaccione mi remera estaba sobre mi cara, y me di cuenta que debía dejar que su boca se alejara para poder sacármela. Lo mismo en su turno, en esos momentos fue que descubrió mis cosquillas y lo mismo yo las suyas. ..
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De a poco vuelvo!
Cambio y fuera.

sábado, 3 de octubre de 2009

Jugando Desnudo I (1ra parte)

Me preocupaba en aquel entonces no saber que hacer, (aun me preocupa) porque aun con algo de experiencia cada persona nueva es un territorio desconocido. Durante mucho tiempo me había privado de enfrentarme a situaciones de desconocimiento y de entrega intima, aun considerándome un hábil explorador. Para mi joven cuerpo, esa noche y las que sucederían, serian las primeras experiencias desvinculadas. No había leyendas, no había estudios previos, no había observación detenida, no habías planes, ni escapatorias. Ahora, años después, creo que fue mi mejor y mayor aventura.
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Pasada la noche, comencé la caminata, como un ritual seguido religiosamente, nunca llegar por ningún medio al lugar exacto para encontrarme desprevenido ante la situación. Siempre debía llegar caminando y antes de lo acordado, como seguridad. El boulevard estaba algo movido, autos, gente, pero mas tranquilo que los picos de transito y circulación. Era Junio, lo cual implicaba un clima medio, saliendo de un otoño y recién entrado un invierno no muy frío. Jean azul claro y sweater a rayas, algo común en mí. Los nervios a flor de piel y un par de sensaciones en la cabeza, la principal “la realidad”, como manejarla fuera de lo que era mi mundo habitual.
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Caminaba de manera rápida, como siempre, algo retrazado y algo ansioso. Para cuando me di cuenta estaba sentado a la mesa, de frente y asustado. ¿Como había llegado a eso?, tremenda elipsis me había hecho en la cabeza por lo que asumo que las risas del momento se habían mantenido desde el encuentro hasta su casa, entonces sonaban a un detalle que se perdió… ¿perder detalles yo siendo tan detallista? No lo se, solo sucedió...
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Continuará.
Cambio y fuera después de un receso.

sábado, 5 de septiembre de 2009

Retornando

Cuando la realidad sobrepasa los mismísimos planes más reales, es cuando dejamos entrar la ficción. “Haciendo creer que” algo que no ocurre esta ocurriendo.
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Cuando me pesan mis propias palabras, las dejo salir así sin más, doliendo e hiriendo a quien sea destinatario de ellas. No es una practica común en mi, ya que me caracterizo por no ser quien tome las riendas de cosas de a dos, o de a tres, pero a veces hay que hacerlo. Me siento culpable de mis castigos habituales, de esto que elegí una vez mas, dudando hasta el último instante, antes de romper para siempre el lazo que nos (los) unía.
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Así me encuentra un casi septiembre caluroso, con un par de alpargatas, bermuda y rayas azules y blancas, intercalando con la desnudez del torso (todo un espectáculo veraniego de lo mas deprimente). Decidido a retomar la escritura, me pregunto de que hablare ahora, lo cual no tengo en claro aun. Pero como dicen muchos, a veces es mejor tener en claro que es lo que no se va a decir, aquello de lo que no quiero hablar. Y eso esta mas que asumido.
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Cambio y fuera!

lunes, 3 de agosto de 2009

Nueva entrada de tierra

¿y si los lunes me vuelvo tierra?,
y me hago raices,
¿y si te persigo menos de lo habitual?,
¿y si me vuelvo un detalle fundamental?
...

quiero vivir los lunes caido de una palmera,
bajado de un hondazo
de las nubes fantasiosas...

domingo, 2 de agosto de 2009

Nueva entrada de aire frio

¿y si los domingos me vuelvo aire?,
¿y si desaparezco?,
¿y si te persigo más de lo habitual?,
¿y si me vuelvo un detalle marginal?

Quiero morir los domingos a las 19.02
para ser parte del aire que respiras y suspiras,
quiero robarte un pedazo de tu aire,
mínimo e insignificante...

Los domingos me quiebran.